lunes, 1 de febrero de 2016

10 INNOVACIONES QUE CAMBIARON LA HISTORIA DEL CINE

Han transcurrido más de 120 años de la proyección de "Salida de los obreros de la fábrica" (Louis y Auguste Lumière, 1985), considerada la primera película de la historia del cine. Al tiempo, en las salas de todo el mundo se estrenaba "Star Wars. Episodio VII: El Despertar de la Fuerza" (J.J. Abrams, 2015). Entre una y otra película, no sólo han pasado 120 años, sino también una serie de innovaciones (técnicas y conceptuales) que han hecho evolucionar al cine hacia otra concepción del espectáculo y del arte. Hoy os presentamos diez de ellas, diez innovaciones que cambiaron la historia del cine.


1 - EL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO

Empecemos por el principio. "Salida de los obreros de la fábrica", así como otras obras de los pioneros del cine, eran simples tomas generales de algún evento, poco más que fotografía en movimiento; pero suficiente para asombrar a la gente de la época. Sin embargo, la ambición por contar historias mediante este nuevo invento llevó a los cineastas a utilizar planos distintos con intención narrativa. D. W. Griffith no fue el primero que abandonó el plano general, pero sí el pionero, en la década de 1910, en dar verdadero sentido narrativo y explotar el potencial de los diversos tipos de plano, de la continuidad o del montaje paralelo. 

Imaginemos la escena: vemos un plano general de dos hombres que se miran, luego el primer plano de los ojos tensos de uno, después otro plano de la mano del segundo sacando el arma y, finalmente, un plano medio del primer hombre sacando antes su arma y disparando. Fundimos a negro y abrimos con un plano general del primer hombre mirando a lo lejos una comitiva de luto que entra a un cementerio. Esto es algo que los hermanos Lumière no hubieran imaginado en 1895, pero es la base del lenguaje cinematográfico con el que todos entendemos el cine hoy en día. 

La creación de este lenguaje mediante el montaje de los distintos planos y secuencias fue una de las primeras de esas grandes innovaciones que cambiaron el séptimo arte. Podríamos decir que el cine tal y como hoy lo conocemos llegó con esos pioneros que vieron sus posibilidades y crearon un lenguaje para sacarlo a la luz.



2 - EL LARGOMETRAJE

Hoy en día vemos el cortometraje como algo anecdótico y las películas, para el común de los mortales, duran unas dos horas. Aceptamos comedias de una hora y media y grandes producciones de tres horas, pero nunca vamos al cine a ver el último éxito de 17 minutos de duración. El paso a hacer cintas cada vez más largas fue una innovación que asentó la pieza cinematográfica como obra artística.

A los espectadores de 1902 les parecieron muchos los 14 minutos de "El Viaje a la Luna" (1902) de Georges Méliès; cuatro años después el australiano Charles Tait estrenaba "The Story of the Kelly Gang" (1906), de una hora de duración; y, en 1915, Griffith estrenaba orgulloso las más de dos horas (con versiones de más de tres) de "El Nacimiento de una Nación". Poco a poco, la gente se acostumbró y aceptó el aumento de duración e incluso acabó demandando largometrajes.

La transición de cortos a largometrajes en unos años en los que la Gran Guerra devastaba Europa, permitió que Hollywood avanzara terreno y se estableciera como potencia mundial en el cine, iniciando el negocio que conocemos hoy en día. 


3 - EL SONIDO

Pese al experimento anecdótico de "The Artist" (Michel Hazanavicius, 2011), no nos entra en la cabeza ir a ver una película muda al cine (ni a los productores hacerla). El sonido forma parte indisoluble de las películas junto a la imagen, pero eso no fue siempre así. De hecho, el cine cumplió los 30 años sin pronunciar una sola palabra. Y nadie lo reclamaba. El cine se consideraba la culminación del arte y el sonido no era necesario para esos artistas. Hasta que Warner Bros., algo tocada económicamente, sacó a la luz "El Cantante de Jazz" (Alan Crosland) en 1927, utilizando discos Vitaphone para aportarle sonido. "Warner Bros. Supreme Triumph" rezaba el cartel y el público lo acogió como tal.

La transición se tomó su tiempo, pero fue inevitable. Se cambió el Vitaphone por el sistema de la banda sonora en el propio rollo de película (de Western Electric), se tuvieron que renovar los equipos de rodaje y exhibición y los actores se enfrentaron al reto, en algunos casos imposible, de tener que exponer sus voces (tenéis que ver "Cantando Bajo la Lluvía" (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952), si no lo habéis hecho ya). 

Más tarde fueron necesarias innovaciones tecnológicas para captar mejor el sonido, ya que las secuencias tenían que hacerse muy estáticas para no alejarse del micro oculto. Y, finalmente, los directores tuvieron que dejar de lado su amor por el silencio. Irremediablemente, el sonido alzó la voz para quedarse y cambiar el cine.



4 - EL COLOR

Aunque esta lista no incluye a la televisión, este invento fue clave para otra evolución cinematográfica. Y es que en los años 50, la tele fue toda una revolución en los hogares americanos, por lo que la industria del cine tuvo que reaccionar para atraer a un público que ya tenía el entretenimiento en casa. Su respuesta fue el color (pese a la reticencia, como en el caso del sonido, de algunos directores).

Los intentos de dar color a las películas llegaron al tiempo que se inventó la imagen en movimiento. El tintado a mano y diversas formas de coloreado se pueden ver en muchas cintas de los años 20 y el Technicolor aportó, en los años 30, la calidad que les faltaba a esas técnicas. Sin embargo, era muy costoso. En 1947, sólo una de cada diez películas se hizo en color, pero la irrupción de la televisión forzó a los estudios a apostar por este atractivo. Así, en 1954, la mitad de las películas de Hollywood ya era en color, una cifra que fue aumentando paulatinamente hasta el 96% de 1979. Y no sólo era la novedad, el color daba mayor naturalismo y espectáculo, calidez, energía, vitalidad... un nuevo cine.


5 - EL "ASPECT RATIO"

El color no fue la única innovación que se usó para recuperar al público que había robado la televisión. Los productores de cine sabían que la espectacularidad era la clave y el tamaño del frame fue su primera baza. Tras la arbitrariedad en los primeros años, la proporción 1,33:1, más conocida por los rectangulares casi cuadrados 4:3 de la televisión tradicional, se hicieron estándar en el cine. Casi todas las películas mudas se rodaron así. La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos lo impuso como estándar en 1932 (era un 1,37:1 con una reducción en la tira de la película para la banda sonora) y así permaneció 20 años. Incluso, la televisión tomó ese formato por la uniformidad que tenía en la producción de largometrajes.

Pero, como pasó con el color, en los años 50 los productores decidieron dar el paso y cambiar (anteriomente, ya se habían producido algunos intentos de hacerlo, pero ni era necesario ni cuajó entre el público con la novedad del sonido). Cada estudio usó su propio formato y técnica para hacer crecer la imagen: Cinerama, VistaVision, Todd-AO... y el CinemaScope, inaugurado con "La Túnica Sagrada" (Henry Koster) en 1953, utilizando una lente anamórfica para calzar una imagen de 2,55:1 en un cuadro de 35mm y otra lente para corregir la distorsión en la proyección. Todo era más grande y más espectacular, se podía captar más amplitud en la escena, aunque también daba problemas de profundidad. 

La cuestión es que el nuevo formato se impuso, revolucionando el cine de tal forma que los directores acabaron teniendo que componer su escena en función del nuevo formato del frame. Más tarde llegó el Panavision y la estandarización del formato a 1,85:1 en Estados Unidos y 1,66:1 en Europa. Y la televisión, obviamente, ha cogido el testigo y de ahí las pantallas (y la emisión) panorámicas actuales de 16:9.


6 - LAS SECUELAS

Parece mentira, pero la primera película con secuela oficial que añadía ese "2" tras el título no llegó hasta 1974 con "El Padrino. Parte II" (Francis Ford Coppola), convirtiéndose, además, en la primera secuela que ganó el Oscar a la mejor película y la única hasta "El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey" (Peter Jackson) en 2003. Es cierto que D.W. Griffith ya hizo una secuela en los años 10 con la fallida "The Fall of Babylon" (1919), que continuaba su obra magna "El Nacimiento de una Nación"; pero no fue hasta la cinta de Coppola cuando la industria vio el filón a la secuela.

Y no nos engañemos, esto también cambió la industria cinematográfica. Rara es la cartelera actual que no contiene alguna secuela, precuela, remake, reimagining o spin-off de algún éxito reciente o antiguo. La producción en serie se disparó con los slashers de los 80, aunque, al principio, las secuelas tendían al presupuesto bajo para no arriesgar. No obstante, conseguir una trilogía o una saga se ha convertido en la gallina de los huevos de oro del séptimo arte y muchas películas ya se ruedan con la secuela en mente o, incluso, se producen, al mismo tiempo, trilogías enteras para ahorrar costes. ¡Incluso, puede que este artículo tenga una secuela!


7 - EL VÍDEO

La llegada del vídeo a finales de los años 70 y su popularización en los hogares en los 80 con el VHS no sólo cambió la forma de ver cine (cuando quieras, donde quieras y en la pantalla de televisión); sino que también influyó en la producción de cine y facilitó la vida a los equipos de rodaje.

En los 80, aumentó la producción independiente para cubrir la gran demanda de películas directas a vídeo; el cine porno dejó de lado al celuloide para ahorrar costes, abandonando así paulatinamente el argumento y dando lugar al género gonzo; y muchas películas pasaron a verse, de nuevo, en formato 4:3, recortando la imagen panorámica en la copia en vídeo para adaptarse a la televisión y eludiendo las "añoradas" barras negras arriba y abajo.

Pero el vídeo también ayudó a los directores: muchos empezaron a utilizarlo para ensayos y storyboards y los monitores de vídeo de apoyo y la reproducción instantánea les permitían reducir la necesidad de tomas extra en los rodajes, reduciendo costes y agilizando la grabación.


8 - EL VÍDEO DIGITAL

Si el VHS introdujo muchos cambios en los 80, el vídeo digital fue toda una revolución a finales de los 90. La imagen abandonaba los procesos fotoquímicos por la codificación digital y la llegada de la HDCAM de Sony en 1998, que convirtió el vídeo en una opción de rodaje para los cineastas al introducir una verdadera calidad de imagen.

El vídeo digital reducía los costes (y el peso) del celuloide, agilizaba el montaje y la producción, permitía largos planos secuencia sin hacer trampas de montaje, hizo que los directores de fotografía cambiaran todo su método de trabajo (y aprendieran nuevas técnicas), facilitaba los incipientes retoques por ordenador y, además, permitía que el cine independiente pudiera hacer productos de mejor calidad.

Sin duda, aún se rueda en celuloide; pero cada vez son más los que hacen grandes películas en vídeo. El punto de partida de esta revolución fue el estreno, en 2002, de "Star Wars. Episodio II: El Ataque de los Clones" (George Lucas), la primera gran producción rodada íntegramente en vídeo digital HD a 24 fotogramas por segundo. Y la industria se rindió al vídeo tras el éxito de público y crítica, seguido por los Oscar de "Slumdog Millionaire" (Danny Boyle y Loveleen Tandan, 2008), también rodada en vídeo digital.


9 - LAS CGI

Las imágenes generadas por ordenador (o CGI en sus siglas en inglés) son la base de muchas películas de fantasía o ciencia ficción, pero también están presentes, en mayor o menor medida, en la mayoría de las cintas estrenadas en la actualidad. CGI es desde un orco liderando un escuadrón en un valle desolado hasta un circo romano lleno de gente viendo una batalla de gladiadores, pasando por una escena romántica frente a la Torre Eiffel grabada en California.

Las imágenes generadas por ordenador han reducido costes y trabajo en rodajes, han permitido contratar menos extras, mejorar escenas, corregir errores en postproducción y han logrado crear imágenes imposibles. Asimismo, el dominio de esta tecnología ha cambiado para siempre el cine de animación: "La Bella y la Bestia" (Gary Trousdale y Kirk Wise) introdujo la animación por ordenador en una de sus secuencias en 1991 y, sólo cuatro años después, Pixar lanzó "Toy Story" (John Lasseter), el primer largometraje creado íntegramente por ordenador. Hoy, son así todas las grandes películas de animación.

Más veces de las que nos pensamos, los actores trabajan frente a decorados totalmente verdes para poder situarlos en las más variopintas localizaciones y algunos hasta van vestidos con trajes para captar su movimiento y transformarlos en casi cualquier tipo de ser. Desde que el cineasta James Cameron desmostró en "Terminator 2: El Juicio Final" (1991) que la tecnología permitía crear imágenes tan creíbles como las reales, ya nada fue igual.



10 - EL 3D

El cine en tres dimensiones no es algo nuevo, pero sí que es la última apuesta de Hollywood para revolucionar el séptimo arte (y atraer a más espectadores, fin real de todas estas innovaciones). Tras numerosos experimentos desde principios del siglo XX, en 1952 llegó "Bwana Devil" (Arch Oboler), un filme estereoscópico cuyo éxito lanzó a los estudios a crear hasta 60 películas en 3D en 1953. 

Llegaron producciones como "Los Crímenes del Museo de Cera" (1953), cuyo director, André de Tóth, tenía un solo ojo y no podía disfrutar del 3D; u otras con versión 2D y 3D como "Crimen Perfecto" (1954), de Alfred Hitchcock. Sin embargo, la distribución y producción era costosa, los críticos lo detestaban, el público no acababa de acostumbrarse a las gafas y muchas cintas tenían que reestrenarse en 2D para recuperar gastos. La moda duró una temporada y el 3D quedó relegado a las secuelas de ciencia ficción.

El estreno de "Avatar", de James Cameron, en 2009, hizo que muchas salas se preparan para esta tecnología y eso permitió que algunos productores se lanzasen a la aventura, propiciando un nuevo boom del 3D que dura hasta hoy, con muchas grandes producciones lanzando las dos versiones del filme. 


Aún no está claro que las tres dimensiones puedan revolucionar el cine como las otras innovaciones de la lista, pero ha logrado que espectadores de 2016 alarguen sus brazos intentando coger copos de nieve digitales igual que los espectadores de 1895 giraban la cara pensando que el tren de los Lumière iba a entrar en la sala. Al final, como sabía Méliès, el cine es sólo magia que nos hace soñar con lo imposible. Que siga el espectáculo.

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